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Entorno y arquitectura

Uno de los mayores desafíos de la arquitectura, a la hora de proyectar, es el entorno, elemento generador de la idea del proyecto. La identificación del lugar, sus orientaciones y preexistencias son la clave para determinar la implantación de la obra.

 

La decisión del emplazamiento del proyecto en un determinado lugar, implica la generación de vacíos, que se convierten en espacios de relación con las construcciones linderas.Es así, que a la hora de emplazar nuestras obras, buscamos generar situaciones de sensibilidad y compromiso hacia el contexto que las rodea.

 

En el caso de Moreno 40 bis, el edificio se abre al norte, favorecido por la presencia de un conjunto de viviendas bajas, y se adosa al sur a un edificio lindero de once pisos, igualando su altura con un primer volumen. Esta apertura, genera una situación de ingreso particular y aprovecha vistas y orientaciones para el edificio.

 

Por otro lado, re-valoriza a la casa lindera, ya que le otorga una tercera dimensión a una construcción que solía ser “entre medianeras”.
Sobre esta nueva fachada de la casa se propone una pared con vegetación natural, que es también otra cara de esta nueva “plazoleta”. Generando una situación de esquina, con profundidad, a mitad de cuadra, como un nuevo espacio urbano.

 

El edificio Paraguay 166, el terreno, un angosto lote con orientación este-oeste, se encuentra fuertemente condicionado por sus linderos. Al sur, un edificio de viviendas en altura y al norte, una vivienda de dos niveles catalogada con valor patrimonial. A modo de armonizar estas tensiones, se proyectó un patio al frente, que no solo amplia la superficie de iluminación de las unidades, sino que además re-define la casa lindera, dejándola exenta y realzando su fachada, lo que, además, otorga un valor adicional a la ciudad.

 

Así mismo, en Zeballos 125, se da una situación similar con sus linderos, donde el resultado final es una integración armónica con el entorno, ya que se articula como un fuelle entre las dos construcciones.

 

En el caso de Dorrego 71, se produce una búsqueda semejante, donde el edificio se abre al norte y el lindero y su medianera son tratados con un gran mural que representa una enredadera desdibujando los límites y articulando el edificio y su ingreso con la construcción lindera. Aquí, no solamente se logra una integración del edificio y su entorno, sino que además promueve la unión de la vida urbana con el arte.